Bueno, aquí voy: Desde el horizonte yuxtapuesto se hemisferian colores, cielos, ojos, ganas infinitas de mirar el holocausto que crea la expansión de la memoria en un tiempo oscuro del cual promete una respuesta a preguntas desmatizadas. Son las once y el cielo crea una capa de narices y bocas dulces para el momento; Genevieve sabía que él vendría. Sabía que en algún momento el iris de sus ojos penetraria las glándulas orgasmicas de la mirada más cautivadora que solo en sus sueños se hizo realidad. Esta noche va a venir.
El manto de la noche la cubría del frío proporcionado por su anfitrión. Hace
un momento sólo podía pensar en él, ahora solo piensa en el tiempo, ese relojsito de arena que casi derrama su parte inferior está ya cansado. Pero ella no se da por vencida y lucha contra su karma para seguir esperándolo.
El momento llegó, aquel horizonte detuvo el tiempo solo para que Genevieve y él se encuentren, se vean, se amen, se extrañen, se caigan en un abismo Infinito el cual lo llaman amor. Pero no ese abismo no existe.
Sólo se miraron, el fuego profundo de los ojos de él solo despertó el calmante del frío de los de Genieve, iniciaron una
danza de labios rotos que solo podrían romper con una palabra; pensaron: te extrañé, el suspiro forzó un golpe de suerte...
Él solo vino por ella, que hermoso es cuando alguien viene por ti, solo por un me nació, solo por que quiere ver el alma y sentirse en un mar en calma. Cien veces lo repitió y cien veces no lo logró comprender, Genevieve soltó la lágrima de la cual él no se iba a arrepentir, el frío solo deseaba que los dos lo vencieran con un abrazo tibio, y lo hicieron; nunca se sabe cuando la ausencia de un abrazo va a destrozarte por dentro.
Pero era el final. Los dos sabían que nunca mas iban a degustar el sabor exquisito de un beso, una caricia, una simplificación de una canción, pasaron los minutos lo comprendieron. Pudieron morir en paz, el hecho de que el amor de tu vida este en causes ponsoñosos de los cuales le puedas rescatar, únicamente por esta vez.
Se desvanecieron, cada quien por su lado, por su vida, decidieron que deberían desaparecer pero siempre juntos....
Ahora es cuando no puedo concluir un simple blog, no puedo escribir como Cortázar por que es un grande y los grandes se hacen con este tipo de escrituras. Me hubiera encantado de que el Maestro Julio pudiera tener un Blogger. Tal vez hasta leía esta entrada.
Trisuko, 2015
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